septiembre 25, 2008

ONE

Mientras hablamos, su mano acaricia mi brazo y sus palabras llegan a mis oídos como una melodía que me genera paz. Nos asombra tener tantas cosas en común. En cuestión de minutos, pretendemos descifrar la vida del otro y nos alegra descubrir que los dos somos personajes de un mismo cuento (que no es de hadas). Es algo mágico, nos conectamos de un modo ideal.

Ahora, es momento de despedirnos. Sí, voy a extrañar su armonía pero, esta vez, tenemos el mayor consuelo: hace un rato fuimos uno.

Contracultura y Resistencia

No. No puedo con la posmodernidad:

 

Me niego a que los personajes de mis cuentos escriban e-mails en lugar de cartas.

Me niego a que ellos digan “vos” y no “tu”.

Me niego a escribir “chat” en vez de “conversación”.

Me niego a que mis personajes lean eBooks y no LIBROS.

Me niego a que ellos chateen y no charlen.

Me niego a que estén más incomunicados que nunca.

 

No, no y no.

No puedo con la posmodernidad.


septiembre 24, 2008

Los niños de la noche

Las risas siniestras de los niños de la noche, se oyen a través de la ventana de mi cuarto e interrumpen mi lectura, sobresaltándome. Imagino qué clase de picardía estarán realizando allí afuera. Lo de siempre, seguro. 

Sus voces inmaduras, aunque solo reproduzcan un balbuceo de frases incoherentes, me intimidan, impidiéndome espiar a través de la ventana para descubrirlos actuando en la oscuridad. 

Por las voces que identifico, parecen ser dos. Están jugando; se escuchan sus pisadas mientras corren y los ladridos de los perros callejeros que los persiguen nerviosos. 

De repente: alguien comienza a golpear dos chapas entre sí y eso produce una repercusión que genera suspenso. Uno de los traviesos, automáticamente,  comienza a llorarles a todos los santos, mientras el otro continúa riéndose de modo tétrico. 

De uno me aterra la risa y del otro, no comprendo el llanto. ¡Estos diablillos!, ¿qué se traerán entre las manos? 

Nuevamente ese sonido. 

Esta vez: se oye el impacto de algún objeto de metal golpeando contra algo que no sé qué es. El sonido no repercute como antes. 

Esta vez: los santos ya no reciben llantos ni plegarias. Reciben al creyente.

A new beginning

Así comienza esta historia...